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Menos del 30% de los mexicanos han registrado su línea celular: ¿por qué la desconfianza ante el control estatal?

A partir del viernes 9 de enero de 2026, México puso en marcha el registro obligatorio de líneas celulares, una medida que, según la narrativa oficial, busca reforzar la seguridad y evitar fraudes telefónicos. Sin embargo, a poco más de cuatro meses de su implementación y a solo un mes de que termine el plazo para cumplir con la vinculación, la respuesta ciudadana ha sido, por decir lo menos, tibia.

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) reveló que, de las aproximadamente 158 millones de líneas telefónicas activas en el país, solo alrededor de 30 millones han sido registradas. Es decir, menos del 30% de los usuarios han seguido la directriz estatal desde el inicio del proyecto. El resto, unos 128 millones de líneas, siguen sin vincularse, lo que deja claro el escepticismo de la población ante este tipo de controles.

¿Qué pasa si no registras tu línea antes del 1° de julio de 2026?

– Los proveedores de telefonía deberán suspender temporalmente las líneas no vinculadas.
– Durante la suspensión, solo se podrán realizar llamadas a números de emergencia (911, 089, 088, etc.) o a líneas de soporte del operador.
– La suspensión no elimina las obligaciones contractuales: los usuarios deberán seguir pagando su plan o equipo, aunque su línea esté restringida.

Este esquema, publicado en los Lineamientos para la Identificación de Líneas Telefónicas Móviles en el Diario Oficial de la Federación, ha generado más dudas que certezas. A pesar de las consecuencias anunciadas, la baja colaboración sugiere que la mayoría de los mexicanos no confía en la efectividad ni en la intención de la medida.

La CRT, consciente del bajo nivel de cumplimiento, ha lanzado una campaña nacional para incentivar el registro, apostando por redes sociales, sitios oficiales, operadores de telecomunicaciones, medios masivos y hasta el transporte público como Metro y Metrobús.

Mientras tanto, el debate sigue abierto: ¿es este control estatal una herramienta útil para la seguridad o un exceso de intervención que pone en riesgo la privacidad y la propiedad sobre nuestros datos y dispositivos? Por ahora, la mayoría de los mexicanos parece tener clara su postura: la desconfianza pesa más que la amenaza de quedarse sin línea.

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