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El tirador de la Atlixcáyotl: ¿un vecino de La Vista o solo un mito urbano?

La inquietud crece entre automovilistas y motociclistas que transitan por la Vía Atlixcáyotl en Puebla. Este lunes 1 de junio de 2026, un nuevo reporte alimenta la polémica sobre el llamado “tirador de la Atlixcáyotl”: un motociclista denunció haber detectado un rayo láser verde apuntando directamente a su casco mientras circulaba frente al edificio ubicado frente a La Vista Country Club.

El hallazgo no fue en el momento, sino al revisar una grabación de su recorrido, donde se aprecia claramente un punto luminoso sobre su casco. Este detalle reaviva las especulaciones sobre la posible ubicación del agresor, que algunos creen podría estar operando desde alguno de los edificios de la zona, en particular La Vista Residence.

Este caso se suma a una serie de al menos ocho incidentes confirmados por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) relacionados con disparos o impactos en vehículos que circulan por la Atlixcáyotl y vialidades cercanas. Sin embargo, hasta ahora ninguna víctima ha presentado denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado, lo que complica la investigación.

Las autoridades mantienen abierta la pesquisa y analizan posibles puntos desde donde se estarían realizando los disparos, aunque no se ha determinado si todos los casos tienen un solo responsable ni el tipo exacto de proyectiles involucrados. Entre los afectados hay vehículos con daños en carrocerías y cristales, un autobús de pasajeros, un motociclista lesionado y un menor herido por un proyectil a principios de año en Camino Real a Cholula.

Durante la última semana, se reportaron nuevos incidentes en zonas como Osa Mayor, Camino Real y la propia Vía Atlixcáyotl, lo que mantiene en alerta a la comunidad. Aunque el rayo láser detectado no confirma la presencia de un francotirador en La Vista Residence, el temor persiste entre quienes usan diariamente este corredor vial.

La exigencia ciudadana es clara: reforzar la vigilancia y evitar que esta serie de incidentes termine en tragedia. Mientras tanto, la falta de denuncias formales y la incertidumbre sobre la naturaleza de los ataques mantienen el caso en un limbo que solo genera más preocupación y especulación. ¿Será este un problema de seguridad real o un fenómeno amplificado por la desinformación? Por ahora, la respuesta sigue pendiente.

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