El lunes 15 de junio, en el tramo carretero a El Progreso, municipio de Hueytamalco, Puebla, un conductor presuntamente alcoholizado atropelló a un jinete y a su caballo, dejando a ambos gravemente heridos. Tras el impacto, el responsable huyó del lugar, mientras que paramédicos atendieron al jinete.
Lo que ha generado indignación entre los vecinos es que, hasta la mañana del martes 16 de junio, el caballo permanecía abandonado y con heridas graves, sin recibir atención veterinaria. Durante la madrugada de este martes, los colonos se organizaron para mover al animal a un costado de la carretera, evitando así un posible accidente vial y protegiendo la vida del equino.
Este caso ha puesto en evidencia las deficiencias y la falta de capacidad de respuesta de las autoridades locales y de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla en materia de bienestar animal. Se reporta que la llegada de peritos certificados para realizar las diligencias y brindar atención médica al caballo tardó más de 12 horas, y hasta el momento del reporte, 34 horas después del accidente, no se ha decidido si se aplicará la eutanasia al animal.
Diversas asociaciones civiles han hecho un llamado urgente para que las autoridades actúen con prontitud en casos que involucren animales indefensos. Además, se ha solicitado la intervención directa del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, para garantizar una atención oportuna y evitar que situaciones similares se repitan.
Este incidente refleja la importancia de contar con sistemas eficientes de respuesta en emergencias, tanto para personas como para animales, y subraya la necesidad de fortalecer la coordinación institucional en Puebla. Mientras tanto, la comunidad de Hueytamalco sigue esperando una solución que respete la vida y el bienestar de todos los involucrados.
