El próximo viernes 19 de junio a las 18:30 horas, el Salón Sindical de la Sección 97 en El Naranjo, San Luis Potosí, será escenario de una celebración poco convencional por el Día del Padre. Rafael Olvera Torres, presidente municipal, anunció un evento que promete comedia, rifas, comida, un toro mecánico y, para sorpresa de muchos, la presencia de unas “chicas buena onda” como parte del entretenimiento nocturno.
La invitación, difundida por el propio alcalde en sus redes sociales, no tardó en viralizarse y desatar polémica. Mientras algunos papás de la región e incluso de municipios cercanos mostraron interés, otros cuestionaron la moralidad de un festejo financiado con recursos públicos que incluye este tipo de atracciones.
Olvera Torres estableció dos reglas claras para la fiesta: prohibición absoluta de menores de edad y la posibilidad de que los asistentes lleven sus propias hieleras con bebidas, además de las que ofrecerá la organización. En un mensaje dirigido a las mujeres del municipio, el alcalde pidió: “Mamás, déjenlos ir, se la pasarán a lo grande, ahí se los vamos a cuidar”.
Este tipo de eventos, que mezclan entretenimiento tradicional con propuestas más polémicas, reflejan un estilo de gobernar que busca atraer a los adultos con una oferta de ocio poco común en espacios públicos. Mientras algunos defienden la iniciativa como un impulso a la convivencia y el esparcimiento, otros ven en ella un riesgo para la imagen institucional y el uso adecuado de los recursos municipales.
En un país donde la seguridad y el orden público son temas prioritarios, la polémica en El Naranjo abre el debate sobre los límites del gasto público en festejos y la responsabilidad de los funcionarios para equilibrar diversión y respeto social. ¿Será esta la fórmula para que los papás se sientan realmente consentidos o solo un espectáculo que divide opiniones? El viernes 19 lo dirá.
