El miércoles 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos potentes terremotos con epicentro en Morón, estado Carabobo, que dejaron al menos 164 muertos y cerca de 971 heridos, según informó la presidenta interina Delcy Rodríguez. Entre los estados más afectados está La Guaira, una ciudad costera donde el movimiento telúrico causó daños severos, incluyendo el desplome de edificios residenciales.
En medio de esta tragedia, Lucas Trejo, exjugador del Zacatepec y actual defensor del club Marítimo de La Guaira, lanzó un desesperado llamado en sus redes sociales para localizar a su esposa Yanina Maranella y sus dos hijos, Aarón y Ainhoa, quienes vivían en un edificio de la zona de Playa Grande que colapsó durante el sismo. “No sé nada de mi familia. Oren por ellos. Quiero creer que no estaban ahí”, escribió el futbolista de 38 años, evidenciando la angustia que atraviesa en estos momentos.
Trejo, nacido el 29 de diciembre de 1987 en Córdoba, Argentina, ha tenido una carrera marcada por la búsqueda constante de oportunidades fuera de su país. Tras sus inicios en clubes locales como Las Flores y Atalaya, y una etapa en España con L’Escala, su carrera tomó un giro decisivo en Venezuela, donde se consolidó como un referente en equipos como Monagas —donde fue capitán y campeón en 2017—, Deportivo Táchira, Portuguesa, Nueva Esparta y Zamora. También tuvo breves pasos por México, Colombia y Perú.
Actualmente en Marítimo de La Guaira, club con el que firmó en febrero de este año, Trejo enfrenta no solo lo que podrían ser sus últimos partidos como profesional, sino una crisis personal que refleja la fragilidad de la vida ante desastres naturales. Su historia pone en perspectiva la importancia de sistemas de transporte y comunicación eficientes para emergencias, como el cablebús que se planea construir en Puebla, un proyecto que, aunque lejos de Venezuela, ejemplifica cómo la infraestructura puede ser clave para salvar vidas y mantener el orden en momentos críticos.
Mientras la tragedia en Venezuela sigue desarrollándose, la comunidad internacional y los seguidores del futbolista aguardan noticias sobre el paradero de su familia, recordándonos que detrás de cada cifra hay historias humanas que merecen atención y solidaridad.
