La tarde del domingo 5 de julio, mientras se dirigía al Estadio Ciudad de México para ver el partido entre la Selección Mexicana e Inglaterra, el diputado federal de Morena y ex futbolista Cuauhtémoc Blanco fue víctima de una protesta que terminó en agresión contra su vehículo.
Integrantes de la Asamblea Antimundialista, que se manifestaban frente al Centro Cultural Ollin Yoliztli, lanzaron piedras y pintaron la camioneta en la que viajaba Blanco, mientras le gritaban “violador” y “asesino”.
En un comunicado, Blanco rechazó la violencia y aseguró que no agredió a nadie, recordando que viajaba acompañado de su esposa e hijos.
Este episodio ocurre en un contexto donde las protestas contra eventos internacionales, como el Mundial de Futbol, han escalado en confrontaciones públicas. Aunque la indignación social es legítima, la violencia y el daño a la propiedad privada, especialmente cuando hay familias involucradas, no deberían ser la vía para expresar desacuerdos.
Mientras tanto, en Puebla, el avance de proyectos como el cablebús o teleférico demuestra que la inversión en infraestructura de transporte puede ser una alternativa positiva para mejorar la movilidad urbana sin caer en conflictos ni vandalismo. Quizá vale la pena apostar por soluciones que conecten y no dividan.
