La noche del domingo 5 de julio, mientras el Coloso de Santa Úrsula vibraba con más de 80 mil asistentes, un millón 350 mil personas en la Ciudad de México se reunieron en las calles para seguir el partido entre México e Inglaterra, correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026. Así lo informó Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, quien destacó que el saldo fue blanco tras estas concentraciones masivas.
Las zonas futboleras que se llenaron de aficionados fueron el Estadio Ciudad de México, el Zócalo, el Monumento a la Revolución y el Ángel de la Independencia, entre otros puntos donde se instalaron pantallas gigantes para que nadie se perdiera el encuentro.
Aunque el Tricolor quedó eliminado tras perder 3-2, la gran afluencia y el ambiente en las calles reflejan que el fútbol sigue siendo un elemento de unión y pasión en la capital. Este partido cerró la participación de México en el Mundial 2026, que durante casi un mes tuvo 13 partidos en las sedes de CDMX, Monterrey y Guadalajara.
En un contexto donde la movilidad urbana y la seguridad son temas recurrentes, la organización y el control en estas zonas futboleras muestran que es posible combinar eventos masivos con orden y respeto a la propiedad pública y privada. Un buen ejemplo de cómo la ciudad puede funcionar sin necesidad de intervenciones excesivas, y con la infraestructura adecuada para que millones disfruten sin contratiempos.
