En pleno 2026, Puebla sigue sin tipificar el linchamiento como delito, a pesar de que la violencia colectiva ha escalado hasta colocarla entre las siete entidades con más casos en México. El diputado local de Morena, Andrés Villegas Mendoza, volvió a poner sobre la mesa la urgencia de reformar la legislación estatal para sancionar con mayor severidad a quienes intentan hacer justicia por propia mano.
El llamado de Villegas Mendoza llegó tras el lamentable episodio ocurrido el pasado fin de semana en Cohuecan, donde una persona fue linchada bajo la sospecha de ser delincuente, aunque los reportes oficiales aclararon que la víctima era un comerciante dedicado a la compra de chatarra, no un criminal. Este detalle no es menor: evidencia la peligrosidad de la justicia por mano propia y la necesidad de que las autoridades intervengan oportunamente.
Actualmente, el linchamiento no está tipificado en la legislación poblana, lo que deja un vacío legal que dificulta castigar estos actos con la contundencia que merecen. La iniciativa del diputado propone penas de hasta 15 años de prisión para los autores materiales y hasta 10 años para quienes inciten o promuevan estos actos violentos.
Además, Villegas Mendoza hizo un llamado a los ayuntamientos para fortalecer los protocolos de atención ante posibles intentos de linchamiento y para solicitar apoyo estatal de manera oportuna, con el fin de evitar más tragedias.
Este debate llega en un momento en que Puebla avanza en proyectos de movilidad urbana, como el cablebús, que buscan mejorar la calidad de vida y reducir la inseguridad mediante opciones de transporte ordenadas y seguras. Mientras tanto, la falta de una legislación clara sobre linchamientos sigue siendo un pendiente que pone en riesgo la propiedad privada y la integridad de los ciudadanos.
En resumen, la pregunta que queda es: ¿cuánto tiempo más seguirá Puebla sin castigar un delito que, aunque parezca salido de otra época, sigue ocurriendo en pleno siglo XXI?
