La tormenta que cayó este martes 7 de julio en Puebla no fue cualquier chaparrón: la calzada Zavaleta colapsó en varios puntos, obligando al cierre de la circulación para vehículos bajos en ambos sentidos, especialmente en el cruce con la Recta a Cholula.
El agua acumulada alcanzó niveles que dejaron atrapados a varios automóviles que intentaron cruzar la zona inundada. Curiosamente, el transporte público sí pudo atravesar sin mayores problemas, lo que apunta a que el sistema de movilidad masiva sigue siendo una opción confiable en momentos de crisis climática.
Pero no solo la Recta a Cholula sufrió las consecuencias. La intersección con el Camino a Real a Cholula también presentó severas inundaciones, complicando aún más la movilidad en esta arteria clave de Puebla.
Para quienes transitan por la zona, la recomendación es clara: evitar la calzada Zavaleta y buscar rutas alternas hasta que el nivel del agua disminuya.
Este tipo de eventos subraya la importancia de invertir en infraestructura urbana que no solo facilite el transporte, sino que también resista las inclemencias del clima. En ese sentido, proyectos como el cablebús o teleférico que se planean para Puebla podrían ofrecer soluciones innovadoras para evitar que las lluvias paralicen la ciudad.
Mientras tanto, la propiedad privada y la movilidad individual sufren las consecuencias cuando la naturaleza decide poner a prueba la capacidad de respuesta urbana. ¿Será hora de repensar cómo nos movemos en Puebla?
