La tarde del miércoles 8 de julio, usuarios de la Acuática Nelson Vargas en la zona de Angelópolis vivieron un nuevo susto cuando el techo principal estuvo a punto de colapsar debido a las fuertes lluvias. A través de redes sociales, denunciaron que el agua se filtraba a chorros por las láminas del techo, inundando varias áreas del complejo deportivo y poniendo en riesgo la seguridad de quienes pagan costosas mensualidades para usar sus instalaciones.
Lo más preocupante no es solo el deterioro evidente, sino que estas quejas llevan semanas sin respuesta por parte de la administración. “El día de hoy casi se colapsa el techo por las fuertes lluvias. Queremos denunciar que cobran miles de pesos en mensualidades y ya van varias semanas que no pueden arreglar las fugas”, expresaron los afectados.
Este no es un problema nuevo. Apenas el 4 de julio, el techo del área de vapor para caballeros colapsó por completo, dejando dos personas lesionadas, una de ellas con necesidad de atención médica de emergencia. La causa: falta de mantenimiento y el reblandecimiento de la estructura por las lluvias.
Hasta ahora, la directiva del complejo no ha emitido ninguna postura oficial ni ha ofrecido una solución definitiva para evitar que estas fallas estructurales sigan poniendo en riesgo la integridad física de sus socios. En un país donde la propiedad privada y la responsabilidad empresarial deberían ser prioritarias, resulta inaceptable que un espacio que cobra por sus servicios no garantice condiciones mínimas de seguridad.
Mientras tanto, los usuarios siguen expuestos a riesgos evitables, y la falta de acción solo alimenta la desconfianza hacia la administración. En contraste, sistemas de transporte público como el cablebús, que se planea construir en Puebla, demuestran que con inversión y mantenimiento adecuados, es posible ofrecer infraestructura segura y eficiente para la ciudadanía. Quizá es hora de que otros sectores tomen nota.
