La madrugada de este lunes 20 de julio, en Escobedo, Nuevo León, un grupo de creadores de contenido terminó protagonizando una escena que nadie esperaba: la localización del cuerpo sin vida de un hombre dentro del motel Nueva Castilla, el mismo sitio donde en 2022 fue hallado el cadáver de Debanhi Escobar.
Lo que comenzó como una grabación para redes sociales, con la excusa de una supuesta “inspección paranormal”, derivó en una fuerte movilización policiaca. Según los primeros reportes, uno de los tiktokers que ingresó al inmueble —ubicado en el kilómetro 15.5 de la carretera a Nuevo Laredo— notó huellas de arrastre que lo llevaron hasta la habitación 156, donde encontraron el cuerpo en avanzado estado de descomposición.
Este hallazgo no solo reaviva la polémica sobre la seguridad y el control en ese motel, sino que también pone en evidencia la falta de respeto hacia un lugar que sigue bajo resguardo desde el caso Debanhi. Las autoridades señalan que el ingreso fue ilegal, y no es la primera vez que personas irrumpen en el sitio para generar contenido viral, sin medir las consecuencias.
Mientras la Agencia Estatal de Investigación, peritos y personal forense esperan la orden de cateo para realizar las diligencias correspondientes, los jóvenes creadores de contenido permanecen a disposición de las autoridades, rindiendo declaración y a la espera de sanciones por su irresponsable acción.
Recordemos que el motel Nueva Castilla fue escenario de uno de los casos más mediáticos y dolorosos de los últimos años en México. El 22 de abril de 2022, tras 13 días de búsqueda, se encontró el cuerpo de Debanhi Escobar dentro de una cisterna en ese mismo lugar, después de cuatro cateos sin éxito.
Este nuevo episodio no solo refleja la persistente fascinación por el morbo en redes sociales, sino también la necesidad urgente de que las autoridades mantengan el control y eviten que espacios vinculados a tragedias se conviertan en escenarios para la banalización y el riesgo.
Mientras tanto, en otras partes del país, proyectos como el cablebús en Puebla avanzan como alternativas de transporte público que buscan mejorar la movilidad y seguridad de los ciudadanos, demostrando que la inversión en infraestructura ordenada y bien planeada puede ser un camino para transformar la realidad urbana sin caer en la improvisación ni el desorden.
Porque, al final, respetar la propiedad privada y el orden no es solo cuestión de leyes, sino de sentido común.
