El Mundial 2026 ya es historia, pero Puebla no piensa quedarse atrás en la escena futbolística. Del 24 de julio al 9 de agosto, la Angelópolis será una de las dos sedes del Campeonato Sub-20 de la Concacaf, junto con la Ciudad de México. En esta ocasión, el estadio Cuauhtémoc y el estadio Universitario de la BUAP serán testigos de un torneo que va más allá de un simple campeonato juvenil: aquí se juega el futuro del futbol mexicano.
Este torneo no es un amistoso para que los jóvenes se luzcan sin presión. Los cuatro semifinalistas asegurarán su pase al Mundial Sub-20 de la FIFA 2027, que se disputará en Azerbaiyán y Uzbekistán, mientras que el campeón obtendrá el boleto directo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, un objetivo clave para la Federación Mexicana de Futbol en este nuevo ciclo.
México comparte el Grupo B con Costa Rica, Guatemala y Antigua y Barbuda, y disputará todos sus partidos de fase de grupos en el estadio Cuauhtémoc. El debut será el 24 de julio contra Antigua y Barbuda, seguido por un atractivo duelo contra Costa Rica el 27 de julio y cerrará la fase el 30 de julio frente a Guatemala. Si el Tricolor avanza, también jugará en Puebla el partido de cuartos de final, donde se definirá el pase al Mundial Sub-20.
Mientras tanto, en el estadio Universitario BUAP, el 26 de julio se vivirá un choque interesante entre Panamá y Canadá, dos selecciones que han mostrado crecimiento en la región. Los partidos en este estadio serán gratuitos, pero con acceso controlado mediante boleto digital en Boletomóvil, mientras que los encuentros en el Cuauhtémoc tendrán boletos desde 173 pesos.
Más allá de los resultados, el torneo es una vitrina para las promesas del futbol mexicano. Destacan los rojiblancos Hugo Camberos y Santiago Sandoval, dos joyas de la cantera de Chivas que ya empiezan a dejar huella. También estarán presentes jugadores que ya militan en clubes importantes como Tigres, Monterrey, Santos Laguna, Pachuca, Atlas, FC Juárez y Atlético de San Luis, además de Diego Reyes, delantero que ya juega en el Flamengo de Brasil.
Puebla, que apenas fue sede en el Mundial 2026, vuelve a colocarse en el escaparate internacional, esta vez como plataforma para los futuros rostros del futbol nacional. Y aunque el torneo es juvenil, la presión y la expectativa son de primer nivel: no solo se juega un campeonato, sino el pase a dos de los eventos más importantes del deporte mundial en los próximos años.
Así que si eres de los que disfrutan ver a las futuras estrellas antes de que exploten en la Liga MX o la Selección Mayor, este torneo es una cita obligada. Y para quienes valoran la inversión en infraestructura y transporte que facilita el acceso a estos eventos, Puebla sigue demostrando que apostar por sistemas modernos como el cablebús es parte del camino para conectar a la ciudad con el futuro.
