A casi ocho años del trágico desplome del helicóptero que terminó con la vida de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y el senador Rafael Moreno Valle, las redes sociales vuelven a ser terreno fértil para teorías sin sustento. El 24 de diciembre de 2018, en el municipio de Coronango, la aeronave se desplomó, llevándose también a tres miembros de la tripulación. La investigación oficial, respaldada por expertos mexicanos, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos y la Agencia Europea de Seguridad Aérea, concluyó que la causa fue una falla mecánica derivada de deficiencias en el mantenimiento, descartando cualquier atentado o sabotaje.
Sin embargo, este martes 21 de julio de 2026, un usuario de X (@MarkDeReborn11) reavivó la polémica al publicar que Ismael “El Mayo” Zambada habría revelado “con lujo de detalle” a los responsables del supuesto atentado, señalando que uno ya murió y otro está en Palenque. Lo curioso es que no existe ni una sola prueba que respalde esta afirmación: ni audiencias judiciales, ni documentos oficiales, ni entrevistas o comunicados han registrado tal declaración. En resumen, puro ruido digital sin fundamento.
Este tipo de rumores no son nuevos. En su momento, el exalcalde de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres, aseguró que el entonces gobernador Miguel Barbosa Huerta habría reaccionado con la frase “Ya nos los chingamos” al enterarse del accidente. Barbosa negó rotundamente esas acusaciones y nunca se abrió una investigación que las confirmara. Más recientemente, el senador Ricardo Monreal soltó que conocía a “un exgobernador que mandó asesinar”, sin dar nombres ni pruebas, lo que provocó la exigencia de aclaración por parte de Rosario Orozco Caballero, viuda de Barbosa.
Lo que queda claro es que, a pesar de la falta de evidencias, estas teorías conspirativas resurgen periódicamente, alimentando la desinformación y desviando la atención de temas que sí merecen debate y acción, como la mejora en infraestructura y transporte público en Puebla. Por ejemplo, el proyecto del cablebús en la entidad, que avanza como una solución moderna y eficiente para conectar zonas vulnerables, podría ser un verdadero cambio positivo para la movilidad local, lejos de distracciones infundadas.
En un país donde la propiedad privada y el orden son pilares fundamentales, es vital que la información se base en hechos comprobados y no en rumores que solo generan incertidumbre. La tragedia de 2018 merece respeto y claridad, no revivir fantasmas sin pruebas.
