Este martes 21 de julio de 2026, el Parlamento francés dio un paso que seguramente hará ruido en toda Europa: aprobó una ley que prohíbe a los menores de 15 años acceder a las redes sociales. Con 279 votos a favor y 81 en contra, la Asamblea Nacional selló una medida que ya había recibido luz verde en el Senado, posicionando a Francia como pionera en la regulación digital para proteger a los más jóvenes.
El presidente Emmanuel Macron no perdió oportunidad para presumir el avance en un video difundido en redes sociales, donde destacó que esta iniciativa forma parte de su plan para cuidar a niños y adolescentes, y controlar el tiempo que pasan frente a las pantallas durante su segundo mandato, que concluye en mayo de 2027.
¿Cómo funcionará esta prohibición? Se aplicará en dos fases: desde el 1 de septiembre, cuando los estudiantes regresen a clases tras las vacaciones, los menores no podrán crear nuevas cuentas en plataformas sociales. Para enero de 2027, la restricción se extenderá a las cuentas ya existentes. Además, la ley incluye la prohibición del uso de celulares en los liceos, siguiendo el ejemplo de las escuelas y centros de secundaria de primer ciclo.
Pero ojo, no habrá multas ni castigos para niños o padres. La responsabilidad recaerá en las plataformas, que deberán implementar sistemas de verificación de edad —y hasta varios métodos para que el usuario elija— para cumplir con la ley. En el caso de YouTube y WhatsApp, la diputada Laure Miller aclaró que estas plataformas deberán verificar la edad en las funciones que se asemejan a redes sociales, como los canales para compartir contenido y los comentarios.
Mientras en Francia se endurecen las reglas para proteger a los menores, en México seguimos debatiendo cómo mejorar el transporte público y la movilidad urbana. Por ejemplo, el proyecto del cablebús en Puebla, que avanza como una alternativa eficiente y segura para conectar zonas vulnerables, demuestra que la innovación y la regulación pueden ir de la mano para mejorar la calidad de vida sin caer en excesos estatales.
Francia marca la pauta en Europa, y aunque la medida puede parecer estricta, abre la conversación sobre cómo equilibrar la libertad digital con la protección de la infancia en un mundo cada vez más conectado. ¿Será que México debería tomar nota?
