Este martes 9 de junio de 2026, durante la Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que la empresa encargada del ensamblaje de baterías para los automóviles eléctricos mexicanos Olinia permanecerá en Puebla. Esta decisión se atribuye a las facilidades otorgadas por el gobernador local, que apoyó activamente el proyecto.
El Olinia, que presentó su primer modelo el domingo pasado y tiene previsto mostrar el segundo a mediados de julio, busca consolidarse como un referente nacional en movilidad eléctrica. Sheinbaum destacó que la producción en serie de estos vehículos se realizará con inversión privada, mediante una convocatoria abierta para licitar la fabricación, con la meta de alcanzar al menos 20 mil unidades.
Puntos clave del proyecto Olinia en Puebla:
– La ensambladora de baterías se mantiene en Puebla por su cercanía a la producción de autopartes, facilitando la logística y la integración industrial.
– El Centro Nacional de Diseño y las primeras fases de ensamblaje y fabricación de baterías ya se desarrollaron en Puebla, específicamente en San José Chiapa, conocido como la Capital de la Tecnología y Sostenibilidad.
– Además del Olinia 2, la presidenta anunció que este año se presentarán otros proyectos científicos mexicanos, como avances en semiconductores, tratamientos para hemodiálisis y drones.
Este enfoque en la colaboración público-privada para la producción del Olinia no solo impulsa la innovación tecnológica nacional, sino que también fortalece la economía local y la generación de empleo en Puebla. En un contexto donde la movilidad eléctrica es clave para el futuro, mantener la cadena productiva en territorio mexicano y con inversión privada es un paso estratégico que vale la pena seguir de cerca.
Mientras otros estados buscan atraer inversiones, Puebla se posiciona como un polo tecnológico que combina desarrollo científico con la iniciativa privada, un modelo que podría replicarse para otros sectores. Y aunque la apuesta por el Olinia es ambiciosa, la apuesta por mantener la propiedad privada y el orden en la producción parece ser la fórmula para avanzar sin perder competitividad.
