La oposición al Cablebús en Puebla parece estar perdiendo fuerza. El pasado fin de semana, la llamada “caravana itinerante” organizada en el Parque del Ángel apenas logró reunir a 17 personas, una cifra que contrasta drásticamente con las movilizaciones de meses anteriores.
Este evento, convocado por colectivos y agrupaciones que han mantenido su rechazo al sistema de transporte aéreo impulsado por el Gobierno del Estado, incluyó recorridos, mesas informativas y actividades comunitarias. Sin embargo, la asistencia fue mínima y la protesta se desarrolló sin bloqueos, cierres viales ni afectaciones a la movilidad en la capital poblana.
Para ponerlo en perspectiva:
– Entre febrero y abril, las protestas contra el Cablebús llegaron a reunir entre 60, 150 y hasta 300 personas en lugares como el Parque Juárez, Parque Ecológico y el Centro Histórico.
– En esas jornadas participaron estudiantes, ciclistas, ambientalistas y vecinos preocupados principalmente por el posible impacto ambiental del proyecto y la falta de información técnica sobre las obras.
– En marzo, se reportaron marchas consecutivas, catalogadas como la cuarta protesta del mes, y en abril continuaron las rodadas y actividades públicas para mantener el tema en la agenda.
Pero la historia fue distinta el pasado fin de semana: sólo 17 asistentes, un recorrido tranquilo por el Parque del Ángel y consignas contra la construcción del transporte aéreo, sin incidentes ni presencia significativa.
Actualmente, el proyecto del Cablebús contempla cuatro líneas y un recorrido superior a los 13 kilómetros en distintos puntos de la ciudad. Mientras las mesas de diálogo entre autoridades y colectivos siguen abiertas, la realidad es que la protesta ciudadana ha perdido convocatoria. ¿Se trata de un desgaste natural del movimiento o de una aceptación tácita del proyecto? Otros medios han destacado la baja asistencia como señal de que la oposición podría estar llegando a su fin, aunque los organizadores insisten en que la lucha continúa.
Para quienes defienden la propiedad privada, el orden y la movilidad eficiente, la disminución de las protestas podría interpretarse como una señal de que la mayoría de los poblanos están listos para avanzar. Por ahora, el Cablebús sigue su curso, con menos ruido en las calles y más diálogo en las mesas.
