En menos de una semana, cuatro asesinatos en Culiacán, Sinaloa, han dejado un detalle inquietante: junto a las víctimas aparecieron peluches de cerditos rosas. Este patrón, que comenzó el 15 de mayo y se extendió hasta el 21 de mayo de 2026, ha encendido las alarmas entre habitantes y autoridades, que aún no confirman si estos casos están relacionados.
Los hechos ocurrieron en distintos puntos de la capital sinaloense:
– El 15 de mayo, en Infonavit Solidaridad, fue encontrado Carlos René, un joven de 17 años, junto a un cerdito rosa de felpa.
– Dos días después, en la colonia Rubén Jaramillo, Cristian Emanuel, también de 17 años, fue hallado en circunstancias similares.
– El 20 de mayo, otro joven fue asesinado en un hotel cerca del Mercadito Rafael Buelna, con el mismo peluche a su lado.
– Finalmente, el 21 de mayo, un conductor fue atacado a balazos en la colonia Miguel Hidalgo, y en la escena apareció el mismo símbolo.
Este tipo de “firma criminal” no es nuevo en la narcoguerra mexicana. Recordemos que durante los enfrentamientos entre “La Mayiza” y “Los Chapitos” se usaron símbolos como sombreros y cajas de pizza para marcar mensajes o territorios. Ahora, los cerditos rosas podrían estar cumpliendo un papel similar, aunque las autoridades no han confirmado ninguna línea de investigación oficial.
El misterio se profundiza al relacionar estos peluches con un caso que conmocionó al país: el asesinato de la influencer Valeria Márquez, ocurrido el 13 de mayo de 2025 en Zapopan, Jalisco. En aquel ataque, Valeria recibió un peluche de cerdito y una bebida fría justo antes de ser asesinada por un hombre disfrazado de repartidor durante una transmisión en vivo.
Aunque aún no hay certezas, la recurrencia de este símbolo en escenas de homicidio sugiere que podría tratarse de un nuevo distintivo utilizado por grupos criminales para enviar mensajes o marcar territorio. Para los ciudadanos, entender estas señales es clave para no caer en la desinformación y exigir respuestas claras a las autoridades.
Mientras tanto, la sociedad y las fuerzas de seguridad enfrentan el reto de descifrar esta “firma” que, lejos de ser un simple detalle, podría ser una pieza más en el complejo tablero del crimen organizado en México.
