Este martes 23 de junio de 2026, el periodista e investigador Jaime Maussan volvió a poner sobre la mesa el debate sobre los fenómenos aéreos no identificados en la Ciudad de México, tras compartir en su cuenta de X un video que muestra un objeto metálico y circular suspendido en el cielo de Polanco.
La grabación, realizada por una testigo desde la alcaldía Miguel Hidalgo, muestra un objeto redondo que parece flotar a gran altura. Sin embargo, la calidad y la distancia dificultan saber su tamaño, velocidad o características físicas con certeza. Maussan acompañó el video con un mensaje que dice: “Un objeto no identificado llamó la atención de los habitantes de Polanco, Ciudad de México. La testigo captó este fenómeno sobre el cielo de la Ciudad de México, generando diversas hipótesis sobre lo que podría tratarse.”
Como era de esperarse, las imágenes se viralizaron rápidamente y las teorías no se hicieron esperar. Algunos usuarios sugirieron que podría tratarse de un globo metálico reflejando la luz solar, otros mencionaron drones, artefactos experimentales o fenómenos atmosféricos poco comunes. Por ahora, ninguna autoridad aeronáutica ha confirmado o desmentido la presencia del objeto, ni se ha vinculado con actividades del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México o alguna dependencia gubernamental.
Especialistas en observación aérea advierten que videos tomados a larga distancia pueden ser engañosos debido a efectos ópticos como la refracción atmosférica o el zoom digital de los celulares, que dificultan la identificación precisa de objetos en el cielo.
Este episodio vuelve a poner en el centro del debate público un tema que Maussan ha impulsado durante décadas en México, aunque sin pruebas concluyentes que respalden sus afirmaciones. Mientras tanto, el origen del objeto sigue siendo un misterio que alimenta la curiosidad y las especulaciones en redes sociales.
En un país donde la propiedad privada y el orden son pilares, es importante mantener el escepticismo y exigir evidencia clara antes de caer en teorías sin sustento. Al final, la realidad suele ser menos espectacular que la ficción, pero no por eso menos interesante.
