“Hace siete años te tuve por primera vez en mis brazos y hoy me toca despedirme de ti, princesa”, escribió Osvaldo, el padre de Victoria, la niña que falleció tras una presunta negligencia médica en la clínica La Sagrada Familia, en Cholula.
Este domingo 19 de julio de 2026, familiares y amigos se reunieron en el barrio de San Pedro Mexicaltzingo, en San Pedro Cholula, para velar a la pequeña, quien habría cumplido siete años ese mismo día.
La historia comienza la noche del viernes 17 de julio, cuando Victoria, de seis años, fue llevada a la clínica por un dolor abdominal que sus padres sospechaban era apendicitis. En el centro médico les aseguraron que la cirugía ambulatoria que le realizarían no representaba riesgo alguno. Sin embargo, tras ingresar al quirófano, la niña nunca salió con vida.
Lo más desconcertante para la familia es que, a pesar de que ya pasaron dos días desde el fallecimiento, nadie ha sido detenido ni se ha dado una explicación clara sobre lo ocurrido. La clínica sigue operando con normalidad, sin que las autoridades hayan intervenido.
En redes sociales, Osvaldo compartió imágenes de Victoria bebé y de la última Navidad que disfrutaron juntos, agradeciendo esos siete años y despidiéndose con un mensaje lleno de amor: “Vuela muy alto, mi amor, y sé muy feliz. Te amo Victoria, mi chula”.
Mientras tanto, la ausencia de respuestas y la continuidad del servicio en la clínica La Sagrada Familia evidencian una falta de justicia y transparencia que, tristemente, no es un caso aislado en el sistema de salud.
En un país donde la propiedad privada y la operación ordenada de los servicios deberían garantizar seguridad y confianza, este episodio pone en evidencia la urgencia de supervisión real y sanciones efectivas para evitar que tragedias como la de Victoria se repitan.
Porque al final, no basta con que un hospital funcione; debe funcionar bien y con responsabilidad.
