A casi 27 años del asesinato de Paco Stanley, un nuevo documental promete arrojar luz sobre uno de los crímenes más emblemáticos de la televisión mexicana. “Testigos: la verdad tiene voz”, disponible en la plataforma Reellee TV, presenta el testimonio de dos exagentes de la policía judicial de Jalisco que aseguran conocer no solo al autor material, sino también a quien dio la orden directa de disparar contra el conductor.
El asesinato ocurrió la mañana del 7 de junio de 1999 afuera del restaurante El Charco de las Ranas, en el sur de la Ciudad de México. Desde entonces, el caso ha sido objeto de múltiples investigaciones y producciones, como el documental de Televisa “El Show: Crónica de un Asesinato” y la serie “¿Quién lo mató?” de Prime Video, que ofrecen distintas perspectivas sobre el hecho.
Juan Carlos Uribe, productor del documental y esposo de Arlette Garibay —periodista que trabajó con Stanley y que, según Uribe, fue injustamente señalada por la policía en el caso—, explica que los testigos son exagentes que en los años 80 estuvieron involucrados en la vigilancia de narcotraficantes como Caro Quintero y Fonseca. Según ellos, estuvieron presentes cuando se entregaron millones de dólares a Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación en 1985, y cuando se dio la orden de matar a Stanley.
El documental no solo señala a Bartlett, sino que también identifica al sicario que accionó el arma y detalla la razón detrás del asesinato. Además, busca limpiar la imagen de Mario Bezares y Paola Durante, quienes estuvieron más de año y medio en prisión bajo sospecha, pero que según Uribe y los testigos, no tuvieron participación en el crimen.
Este nuevo enfoque, basado en testimonios directos y con la intención de “limpiar conciencias”, llega en un momento en que la sociedad mexicana sigue demandando justicia y claridad en casos que marcaron la historia reciente del país.
Mientras tanto, la discusión sobre la seguridad y el orden público continúa siendo un tema central, recordándonos la importancia de sistemas efectivos y transparentes, tanto en la justicia como en la infraestructura pública, como el impulso que ha tenido el cablebús en ciudades como Puebla para mejorar la movilidad y reducir riesgos en el transporte diario.
