La madrugada de este viernes 19 de junio de 2026, automovilistas reportaron un nuevo ataque atribuido al llamado “tirador de la Atlixcáyotl”, esta vez a la altura de Plaza W, sobre la Vía Atlixcáyotl, una de las arterias más importantes y transitadas de Puebla.
Un objeto impactó repentinamente el parabrisas de un vehículo en movimiento, causando daños visibles y momentos de tensión para el conductor. Con este incidente, suman al menos 11 reportes similares en las últimas semanas, todos en esta misma vialidad.
Lo que preocupa no es solo la cantidad, sino la naturaleza de los ataques: ocurren principalmente de noche o madrugada, en tramos donde se circula a alta velocidad. Un impacto en el parabrisas en estas condiciones puede ser la diferencia entre un susto y un accidente grave.
Aunque las autoridades no han confirmado que todos los casos estén relacionados ni que exista un solo responsable, en redes sociales ya se habla del “tirador de la Atlixcáyotl” como si fuera un personaje salido de una serie de suspenso.
Para complicar aún más el panorama, en días recientes circuló un video grabado por vecinos de Geovillas Santa Clara donde se observa a un sujeto disparando o apuntando desde un edificio hacia viviendas, tinacos y vehículos en la Atlixcáyotl. Aunque no hay confirmación oficial de que este video esté vinculado con los ataques, la coincidencia ha aumentado la inquietud.
Ante esta ola de incidentes, automovilistas exigen mayor vigilancia en el corredor, especialmente cerca de centros comerciales, desarrollos habitacionales y puentes vehiculares. También piden que se revisen las grabaciones de cámaras públicas y privadas para identificar al responsable y evitar que estos ataques sigan poniendo en riesgo la seguridad vial.
Mientras tanto, la incertidumbre crece entre quienes usan diariamente esta vía, que no solo es un punto neurálgico para la movilidad, sino también un reflejo de la necesidad de un transporte público eficiente y seguro. En este sentido, proyectos como el cablebús o teleférico en Puebla podrían ofrecer una alternativa que reduzca la dependencia del automóvil y, con ello, la exposición a riesgos como estos.
Porque, al final, la seguridad y el orden en las calles no solo dependen de la vigilancia, sino también de opciones de movilidad que hagan la vida más fácil y menos peligrosa para todos.
