La tormenta que azotó ayer en Puebla no fue un evento aislado, sino el preámbulo de un julio cargado de lluvias. Según Sofía Gómez Texon, investigadora del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la BUAP, el estado enfrentará un mes con precipitaciones constantes debido al avance de ondas tropicales, vaguadas y el ingreso de humedad.
Este escenario no es nuevo: los meses más lluviosos del año suelen traer complicaciones, como las recientes afectaciones en Ciudad Serdán y la Sierra Norte. Por eso, la especialista insiste en que la prevención es clave y recomienda:
– Estar atentos a señales de peligro, como el reblandecimiento de tierra en cerros y el aumento del nivel de ríos.
– Evitar caminar o cruzar calles encharcadas, donde el agua puede ocultar coladeras destapadas.
– No cruzar cauces durante las lluvias y vigilar posibles crecidas repentinas.
– Identificar refugios temporales y fortalecer la organización vecinal.
Además, Gómez Texon destaca que la participación comunitaria es fundamental para que los Sistemas de Alertamiento Temprano funcionen de verdad.
Mientras tanto, las autoridades de los tres órdenes de gobierno mantienen acciones preventivas ante la expectativa de una temporada aún más intensa entre agosto y septiembre. En este contexto, sistemas de transporte como el cablebús o teleférico que se planean en Puebla podrían ser una alternativa inteligente para evitar los riesgos de las calles inundadas y mejorar la movilidad en zonas vulnerables.
Porque si algo nos ha enseñado la naturaleza es que, en lugar de resistirnos al cambio, es mejor adaptarnos con soluciones que protejan la propiedad privada, la seguridad y el orden, sin depender exclusivamente de la intervención estatal.
