A pocas horas del partido de eliminación directa entre México y Ecuador en el Mundial 2026, la política y el deporte se entrelazan con un toque de tensión diplomática. Este martes 30 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado a la prudencia y al respeto hacia la selección ecuatoriana, luego de que aficionados mexicanos celebraran ruidosamente en la madrugada frente al hotel donde se hospeda el equipo rival.
“Hay que ser respetuoso siempre de todos los demás… se entiende la alegría, pero es importante el respeto siempre a todos los demás”, dijo Sheinbaum en su conferencia matutina, recordando también la importancia de no dejar basura en la ciudad tras los festejos en Reforma, para no cargar a los trabajadores de limpieza con más trabajo.
Sin embargo, mientras la mandataria hacía este llamado público, circulaba un presunto memo interno de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que pone en pausa cualquier contacto formal con autoridades ecuatorianas. La periodista Dolia Estévez difundió una circular fechada el 29 de junio, un día antes del partido, donde la Subsecretaría para América Latina y el Caribe instruye a embajadas, consulados y representaciones mexicanas a “abstenerse de organizar eventos o participar conjuntamente con autoridades o funcionarios del Ecuador” y evitar “contactos formales” en el marco del encuentro deportivo.
Este documento refleja que la ruptura diplomática entre México y Ecuador, vigente desde abril de 2024, sigue firme incluso en el contexto del Mundial. La suspensión de relaciones se originó tras la violación a la Convención de Viena cuando fuerzas ecuatorianas irrumpieron en la embajada mexicana en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, asilado político mexicano.
El partido de esta noche en el Estadio Ciudad de México no solo es un duelo deportivo, sino también un reflejo de la compleja relación bilateral. México domina el historial con 15 victorias, 8 empates y 4 derrotas en 27 enfrentamientos, pero la tensión política añade un ingrediente extra a este primer choque mundialista entre ambas selecciones.
Mientras tanto, la SRE mantiene la línea dura, y la política de distanciamiento se extiende incluso a las actividades institucionales relacionadas con el Mundial. En contraste, Sheinbaum apuesta por un mensaje de respeto y orden, recordando que la pasión por el fútbol no debe traducirse en desorden ni en afectaciones a la ciudad.
Este episodio es un buen recordatorio de que, aunque el deporte une, la política no siempre se queda en las gradas. Y en medio de todo, la ciudadanía espera que el Mundial sea una fiesta, no un campo de batalla diplomático.
