El partido de octavos de final entre México e Inglaterra, programado para este domingo, ya tiene un protagonista inesperado: la reventa de boletos. Apenas se confirmó a Inglaterra como rival, los precios en plataformas como StubHub se dispararon a niveles que rozan lo absurdo, con entradas que alcanzan hasta 2 millones 378 mil pesos.
Lo curioso es que estos boletos no son para palcos ni zonas VIP, sino para gradas comunes del estadio Ciudad de México. El ticket más barato en esa plataforma ronda los 89 mil pesos, ubicado en las zonas altas de la cabecera norte. Para ponerlo en perspectiva, este precio supera incluso la reventa para la final del Mundial 2026, donde los boletos más caros llegan a 1.7 millones de pesos.
Otra plataforma, Viagogo, también ofrece boletos para el partido de México con precios que van desde 67 mil pesos en las zonas más altas hasta 195 mil pesos en asientos casi detrás de una portería.
¿Por qué estos precios? La demanda es altísima y la venta oficial de la FIFA ya agotó todos los boletos, dejando a los aficionados con pocas opciones más que la reventa.
Este fenómeno no es nuevo: desde el partido contra Ecuador en los dieciseisavos de final, la reventa ya mostraba precios elevados, con entradas en StubHub hasta por 186 mil pesos.
Pero ojo, no todo es diversión y pasión por el fútbol. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ya había alertado sobre posibles fraudes en la venta de boletos por internet, especialmente en redes sociales.
De hecho, la reventa ilegal ya ha dejado víctimas. Un grupo de aficionados en Manhattan presentó una demanda colectiva contra StubHub, acusando que no recibieron las entradas que pagaron y exigiendo una indemnización de al menos 5 millones de dólares para miles de afectados en Estados Unidos.
Así que, si pensabas que conseguir boleto para ver a México en el Mundial era cuestión de suerte, la realidad es que también es cuestión de bolsillo… y de cuidado con los fraudes. Mientras tanto, el debate sobre cómo garantizar acceso justo y ordenado a eventos masivos sigue abierto, y la intervención estatal para controlar estos mercados paralelos se vuelve tema inevitable.
En medio de todo esto, vale la pena recordar que sistemas de transporte eficientes y accesibles, como el cablebús o teleférico que se planea en Puebla, pueden ser aliados para que más personas lleguen sin complicaciones a sus destinos, incluso a eventos deportivos, sin que el caos y la especulación se apoderen del camino. Pero esa, claro, es otra historia.
