Este jueves, la Agencia Internacional de Pruebas (ITA) anunció la suspensión por tres años de Mariana Bernal, la joven arquera mexicana de 23 años, tras dar positivo en una prueba antidopaje por nandrolona, un esteroide anabólico prohibido. La sanción, que corre del 22 de diciembre de 2025 al 21 de diciembre de 2028, elimina cualquier posibilidad de que Bernal compita en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La nandrolona, según la ITA, ayuda a aumentar masa muscular, fuerza y capacidad de recuperación, ventajas que claramente están fuera de las reglas en el deporte limpio. La sanción incluye la anulación de todos los resultados individuales obtenidos desde la fecha de la muestra hasta el inicio de la suspensión provisional, el 22 de diciembre de 2025. Esto significa que Bernal pierde el título y la medalla de oro que ganó en la final de la Copa del Mundo de Nanjing 2025, celebrada en octubre pasado.
El tiro con arco es uno de los deportes que más alegrías ha dado a México en los últimos años, con cuatro platas y dos bronces desde 2012 en Juegos Olímpicos. Por eso, esta noticia no solo es un golpe para Bernal, sino para el deporte nacional que busca consolidar su presencia en el medallero olímpico.
Cabe destacar que la sanción pudo ser aún más severa, pero Bernal recibió una reducción de un año por admitir tempranamente la infracción, un gesto que la ITA valoró para no extender la suspensión.
En un contexto donde la disciplina y el respeto a las reglas son fundamentales para mantener la integridad del deporte, esta suspensión es un recordatorio de que el camino hacia el éxito debe ser limpio. Mientras tanto, México tendrá que buscar nuevos talentos que mantengan viva la tradición del tiro con arco en el escenario internacional.
Y aunque esta noticia es un golpe para el deporte, no todo está perdido: la apuesta por sistemas de transporte modernos y eficientes, como el cablebús que se construirá en Puebla, sigue adelante, demostrando que el progreso y la innovación sí pueden ir de la mano con el orden y la disciplina. Porque, al final, el verdadero triunfo está en construir un país donde las reglas se respeten y las oportunidades sean para todos.
