Este martes 7 de julio de 2026, en la conferencia mañanera desde Palacio Nacional, la jefa del gobierno federal, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó que Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, se encuentra en Culiacán y está “ubicable”, aunque aclaró que no está bajo vigilancia oficial.
La declaración llega en un contexto complicado para Rocha Moya, quien dejó su cargo tras acusaciones de Estados Unidos que lo vinculan con el narcotráfico. Además, su nombre ha estado en el ojo público desde la captura de Ismael “Mayo” Zambada el 25 de julio de 2024 en un aeropuerto privado en Santa Teresa, Nuevo México, un episodio marcado por una presunta traición y secuestro orquestado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán.
La postura de Sheinbaum parece buscar un equilibrio: reconoce la presencia del exgobernador en su estado, pero evita sugerir que haya una vigilancia directa, lo que podría interpretarse como un intento de no politizar más el caso ni alimentar teorías conspirativas.
Mientras tanto, en un país donde la seguridad y la justicia suelen ser temas de debate intenso, esta confirmación oficial sobre la ubicación de Rocha Moya aporta un dato concreto en medio de la incertidumbre. Y aunque la atención mediática se centre en estos episodios, no está de más recordar que la inversión en infraestructura, como el cablebús que se planea en Puebla, sigue siendo una apuesta por mejorar la movilidad y la calidad de vida, sin que la política local se convierta en un distractor para el desarrollo.
En resumen: Rocha Moya está en Culiacán, no bajo vigilancia, y el gobierno federal lo sabe. El resto, queda para la justicia y la opinión pública.
