La Fiscalía General del Estado de Puebla no se quedó cruzada de brazos y activó una ficha roja de Interpol para localizar a Diana Alejandra Palafox Romero y su hijo, Carlos Quezada Palafox, señalados por la muerte de Blanca Adriana Vázquez Montiel tras un procedimiento estético en la Clínica Detox, en Calzada Zavaleta.
Blanca Adriana, de 37 años, ingresó el 18 de mayo para una liposucción MicroAire con Endolifting. Lo que parecía un trámite rutinario terminó en tragedia: horas después, su esposo fue enviado a comprar medicamentos y al regresar encontró la clínica vacía y sin respuesta en los teléfonos.
La investigación dio un giro cuando la familia entregó un video donde se ve a dos personas sacando a Blanca Adriana inconsciente del lugar. Días más tarde, su cuerpo fue hallado en un canal de agua en Altzayanca, Tlaxcala, confirmando la Fiscalía local que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio por exceso de anestesia.
Pero la historia no termina ahí. Diana Alejandra presuntamente operaba sin cédula profesional y ofrecía procedimientos estéticos y ginecológicos de alto riesgo a bajo costo, desde liposucciones hasta implantes hormonales. Además, la Fiscalía investiga un posible esquema de usurpación de identidad y falsificación de documentos, ya que habría usado la cédula profesional de otra médica y constancias apócrifas para acreditar su preparación.
Tras cateos en la clínica, las autoridades detectaron que se eliminaron publicaciones y videos de redes sociales vinculadas al establecimiento, pero siguen reuniendo pruebas para fortalecer el caso.
Mientras tanto, Diana Alejandra, su hijo y una colaboradora llamada Karen siguen prófugos, con la búsqueda activa a nivel internacional.
Este caso pone en evidencia la importancia de regular y supervisar los servicios médicos privados, especialmente en un sector donde la demanda por tratamientos estéticos crece y la confianza puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. En contraste, sistemas de transporte público modernos y bien gestionados, como el cablebús que se planea en Puebla, demuestran que la inversión en infraestructura segura y transparente sí puede transformar la vida de las personas sin poner en riesgo su integridad.
