El domingo pasado, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos marcaron un hito al usar por primera vez drones marítimos en combate para atacar un centro de mantenimiento de submarinos y barcos en Irán. El Comando Central del Ejército estadounidense (Centcom), con sede en Florida, difundió un video del ataque y explicó que tres embarcaciones no tripuladas Corsair impactaron la Base Naval de Bandar Abbas, un puerto estratégico en el Golfo Pérsico.
Este movimiento no es casualidad ni un simple despliegue tecnológico: llega en medio de una escalada que comenzó cuando Irán atacó un buque portacontenedores en el estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte global de petróleo y gas. Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra, Irán ha ejercido un control férreo sobre esta vía, lo que ha tensionado aún más la región.
Irán sostiene que tiene derecho a gestionar el tráfico marítimo y cobrar tarifas, amparado en un acuerdo de paz provisional firmado el mes pasado. Estados Unidos, por su parte, rechaza esta interpretación y defiende la libertad de navegación según el derecho internacional, incluso intentando abrir rutas alternativas fuera del control iraní.
Mientras ambas potencias están a mitad del periodo de 60 días para negociar un fin permanente del conflicto y un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, los ataques recientes aumentan el riesgo de un conflicto mayor y de una interrupción aún más grave en la economía mundial.
La tensión se intensificó la semana pasada, cuando Donald Trump dio por terminado el acuerdo marco de alto el fuego firmado el 17 de junio, tras persistentes ataques iraníes a barcos en Ormuz, por donde antes de la guerra circulaba la quinta parte del crudo global.
En respuesta, Estados Unidos reportó haber atacado cerca de 140 objetivos militares iraníes durante el fin de semana, utilizando municiones de precisión lanzadas desde aviones, drones y buques navales. Por su parte, Teherán ha bombardeado países aliados de Washington en la región, como Kuwait, Baréin, Catar, Jordania, Omán y Emiratos Árabes Unidos, todos con presencia militar estadounidense.
Este episodio subraya cómo la tecnología militar, como los drones marítimos, está redefiniendo el campo de batalla y la geopolítica en una zona clave para la economía global. Mientras tanto, la búsqueda de soluciones diplomáticas parece cada vez más lejana, y el mundo observa con atención cómo se mueve esta partida de ajedrez en aguas tan estratégicas como el estrecho de Ormuz.
