La Fiscalía General de la República (FGR) descubrió hasta junio de 2026, casi dos años después de los hechos, que Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias ‘El Jando’, fue el piloto que trasladó a Ismael ‘El Mayo’ Zambada a Estados Unidos tras un secuestro ocurrido el 26 de junio de 2024. Este hallazgo llegó un año después de que ‘El Jando’ y otros 25 narcotraficantes fueran extraditados a Estados Unidos en agosto de 2025, bajo la Ley de Seguridad Nacional.
La historia tiene sus giros: ‘El Mayo’ Zambada, confundador del Cártel de Sinaloa, aseguró en una carta que fue secuestrado por Joaquín Guzmán López, ‘El Güero’, hijo de ‘El Chapo’. Sin embargo, la FGR encontró indicios que apuntan a ‘El Jando’ como el piloto que lo trasladó desde Culiacán, Sinaloa, hasta Nuevo México, EU.
En agosto de 2025, ‘El Jando’ fue detenido en Sinaloa tras un ataque a elementos del Ejército y la Guardia Nacional en Jesús María, Culiacán. Al momento de su captura, se identificó con un nombre falso, pero las pruebas periciales confirmaron su verdadera identidad. La Fiscalía lo considera un miembro “de alto nivel” del Cártel de Sinaloa y lo vinculó a proceso por diversos delitos, aunque no especificó cuáles. Durante su interrogatorio negó cualquier vínculo con la organización criminal.
En la conferencia matutina del martes 14 de julio, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, defendió la expulsión de ‘El Jando’ y otros narcotraficantes a Estados Unidos, argumentando que representaban un peligro mayor dentro de México. Según Harfuch, estos criminales habían amenazado y cometido homicidios contra servidores públicos, jueces y ministerios públicos, además de mantener el control de grupos delictivos desde prisión, ordenando extorsiones y asesinatos.
La FGR aclaró que, aunque ‘El Jando’ ya está bajo la justicia estadounidense, que podría buscar una condena de cadena perpetua, las investigaciones en México continúan activas. Conservan grabaciones, peritajes y entrevistas, y pueden solicitar nuevas diligencias a través de los mecanismos de asistencia jurídica internacional.
Este caso pone en evidencia la complejidad y lentitud con la que a veces se manejan las investigaciones en nuestro país, pero también la importancia de mantener la cooperación internacional para enfrentar a los grandes capos. Mientras tanto, la seguridad nacional sigue apostando por medidas firmes, como la extradición, para evitar que estos criminales sigan operando desde dentro de las cárceles mexicanas.
