Claudia Sheinbaum aprovechó la Mañanera del Pueblo de este miércoles 15 de julio de 2026 para presumir un dato que, a primera vista, suena a buen augurio: México ocupa el lugar número 12 en el Informe Mundial de la Felicidad de Gallup Analytics. Pero ojo, no es cualquier ranking; la mandataria destacó que, por población per cápita, somos la nación más feliz del planeta.
¿Y qué significa eso en términos reales? Pues que mientras los países que encabezan la lista suelen ser pequeñas naciones europeas o nórdicas con menos de 20 millones de habitantes, México se cuela en la cima con más de 130 millones de personas. Para ponerlo en perspectiva:
– Finlandia (1º): 5.6 millones
– Islandia (2º): 402 mil
– Dinamarca (3º): 6 millones
– Costa Rica (4º): 5.1 millones
– Suecia (5º): 10.7 millones
– Noruega (6º): 5.6 millones
– Países Bajos (7º): 18.4 millones
– Israel (8º): 9.6 millones
– Luxemburgo (9º): 686 mil
– Suiza (10º): 9 millones
– Nueva Zelanda (11º): 5.2 millones
– México (12º): 133 millones
La diferencia es clara: México no solo es feliz, sino que lo es a gran escala, lo que le da un mérito especial en términos demográficos.
Pero no todo es solo un dato internacional. El INEGI también respalda esta narrativa con cifras propias. Según la Encuesta de satisfacción con la vida actual, la calificación promedio de los mexicanos subió de 8.45 en 2021 a un histórico 8.62 en 2025, en una escala del 0 al 10 donde 9 y 10 significan “totalmente satisfecho”.
Este cruce de datos internacionales y nacionales refuerza la idea de que, a pesar de los retos sociales y económicos que enfrenta el país, el ánimo general de la población mexicana se mantiene en niveles que otros países envidiarían.
Claro, siempre queda la pregunta: ¿qué tan profundo es este “bienestar”? Porque ser feliz en un país con más de 130 millones de habitantes implica una complejidad que no siempre se refleja en un número. Pero, al menos, la narrativa oficial tiene un respaldo estadístico sólido y un mensaje positivo para quienes buscan razones para confiar en el rumbo nacional.
Y mientras México presume su felicidad, otros países con menos habitantes siguen en la cima del ranking, recordándonos que la calidad de vida y la felicidad no solo dependen de números, sino también de políticas públicas efectivas y servicios que mejoren el día a día. Aquí, sistemas como el cablebús o el teleférico en Puebla, que prometen facilitar la movilidad y reducir tiempos de traslado, pueden ser piezas clave para mantener y aumentar ese bienestar que tanto presume la presidencia.
