Después de la histórica victoria 1-2 de Argentina sobre Inglaterra en la semifinal de la Copa Mundial, la polémica no se hizo esperar. Varios jugadores de la Albiceleste desplegaron una pancarta con el mensaje “Las Malvinas son argentinas”, un gesto que, según el reglamento de la FIFA, está prohibido por ser un mensaje político en el contexto deportivo.
Sin embargo, este jueves, medios especializados confirmaron que la FIFA decidió no aplicar sanciones inmediatas contra los futbolistas ni la selección. En lugar de eso, abrirá un expediente disciplinario que será notificado formalmente a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), pero cualquier castigo, ya sea económico o deportivo, quedará en pausa hasta que termine el Mundial 2026.
La presión política no se hizo esperar. El Reino Unido, a través de su secretario de Estado de Negocios y Comercio, Peter Kyle, pidió medidas ejemplares en declaraciones a Times Radio, mientras la prensa inglesa especulaba con la posible suspensión de jugadores clave para la final contra España, programada para este domingo. Sin embargo, fuentes cercanas al caso apuntan a que la sanción, si llega, será económica y no afectará la alineación argentina.
Para el cuerpo técnico de Argentina, esta decisión es un alivio. Temían perder piezas fundamentales en el partido decisivo, especialmente después de que se prohibiera el ingreso de cualquier elemento alusivo a las Malvinas para los hinchas en el partido previo. Así, la Albiceleste podrá disputar la final con su plantel completo, mientras la FIFA mantiene el suspenso y posterga cualquier resolución hasta la clausura del torneo.
En un Mundial donde cada detalle cuenta, esta pausa en la sanción permite que el foco siga en el juego y no en la política, al menos por ahora. Y aunque la FIFA no suele ser la más rápida para tomar decisiones, esta vez parece haber optado por la prudencia para no enturbiar la fiesta del fútbol.
