Roberto Zataráin Leal, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de Puebla, no se guardó nada al calificar como una “aberración” las declaraciones del arzobispo Víctor Sánchez Espinosa. El prelado aseguró que la iniciativa para el reconocimiento de las infancias trans busca cambiar el sexo de niñas y niños, algo que el legislador de Morena desmintió categóricamente.
En entrevista, Zataráin explicó que la confusión viene de la desinformación generalizada sobre el tema y que es urgente abrir espacios de diálogo para aclarar el verdadero alcance de la propuesta.
Para empezar, la legislación mexicana establece los 18 años como la mayoría de edad para ejercer plenamente derechos, por lo que la iniciativa no contempla intervenciones médicas o quirúrgicas en menores. “Los niños piensan en muchas otras cosas, no en su sexualidad a los cuatro, cinco o seis años. Llevo mucho tiempo estudiando el desarrollo de la personalidad y es un tema que se presenta en otra etapa, después de los 15 años”, señaló.
El diputado lamentó que se haya distorsionado el tema hasta el punto de que la gente crea que se pretende “cambiar los genitales de los niños”. “Cuando el arzobispo dice que les queremos cambiar el sexo a los niños, eso es una aberración; es falso”, afirmó.
Además, coincidió con el legislador Andrés Villegas en que incluso el nombre con el que se ha difundido la iniciativa ha generado confusión. La propuesta, aclaró, se limita al reconocimiento de la identidad de género en el Registro Civil, no a procedimientos médicos.
Para evitar más malentendidos, Zataráin anunció que buscarán reunirse con el arzobispo para explicar el contenido real de la iniciativa y fomentar un debate informado.
Finalmente, reiteró que las niñas, niños y adolescentes tienen derechos que deben ser protegidos y dio la bienvenida al análisis de la iniciativa en la Comisión de Derechos Humanos del Congreso del Estado. “Bienvenido el debate para que se discuta con información”, concluyó.
En un contexto donde la desinformación puede generar miedo y rechazo, este llamado a la claridad y al diálogo es más necesario que nunca. Porque, al final, proteger derechos no es un capricho, sino una obligación.
