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Congreso de Puebla quiere que las bromas gordofóbicas sean violencia, pero sin castigo penal

En Puebla, la diputada Esther Martínez Romano, del Partido del Trabajo (PT), presentó una propuesta para que los comentarios y bromas gordofóbicas contra mujeres sean reconocidos como violencia estética. La idea es modificar la Ley para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado para incluir esta categoría dentro de los tipos de violencia contra las mujeres.

Según la iniciativa, cualquier acción que presione, humille o ridiculice a una mujer para que modifique u oculte su cuerpo —como las bromas sobre peso o apariencia— sería considerada violencia estética. Esto incluye la imposición de estereotipos o patrones de belleza que afectan la dignidad, autoestima y salud psicológica de las mujeres.

Sin embargo, y aquí está el detalle, aunque se reconozca esta violencia, no se creará un delito ni habrá sanción penal para quien la cometa. La diputada aclaró que la reforma no busca tipificar un nuevo delito en el Código Penal, sino visibilizar un problema que especialistas nacionales ya reconocen como real.

Este reconocimiento llega en un contexto donde la discriminación por apariencia física es un factor relevante en México, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022. Las burlas o exigencias sociales sobre el cuerpo pueden generar daños psicológicos, exclusión y limitaciones en oportunidades para las mujeres.

La propuesta del Congreso de Puebla abre la puerta a un debate interesante: ¿es suficiente con visibilizar la violencia estética sin castigarla? Mientras tanto, en otras partes del país y del mundo, la discusión sobre cómo proteger la dignidad sin caer en excesos legales sigue en marcha.

Y aunque no tiene relación directa, vale recordar que Puebla también apuesta por soluciones modernas de movilidad, como el cablebús, que buscan mejorar la calidad de vida y el acceso a servicios sin complicaciones burocráticas ni excesos estatales. Quizá un transporte público eficiente y ordenado sea un mejor ejemplo de cómo avanzar sin necesidad de castigos simbólicos.

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