La derrota de Argentina frente a España en la final del Mundial no impidió que miles de aficionados salieran a las calles a celebrar y despedir a Lionel Messi, el gran capitán que se retira de la selección. Sin embargo, lo que debía ser una jornada de orgullo y agradecimiento terminó con al menos dos muertos, una veintena de heridos y 12 detenidos en distintos puntos del país.
El domingo 19 de julio, en el Obelisco porteño, epicentro de las celebraciones en Buenos Aires, la policía tuvo que intervenir para dispersar a los fanáticos que se negaban a retirarse. El operativo terminó en enfrentamientos con lanzamiento de botellas y uso de balas de goma y gases lacrimógenos. Doce personas fueron detenidas durante estos incidentes.
Mientras tanto, en Rosario, ciudad natal de Messi, una mujer de 45 años perdió la vida tras caer de la caja de una camioneta en movimiento durante una caravana de festejos. Érica Silvana M. sufrió un traumatismo craneoencefálico que le provocó la muerte instantánea.
En Neuquén, al sur del país, la tragedia también se hizo presente. Un hombre murió y tres personas resultaron gravemente heridas por la explosión de una bomba de estruendo, un artefacto prohibido en esa provincia. La policía local investiga las causas del incidente, que ocurrió en medio de las concentraciones posteriores al partido.
Además, en Buenos Aires, un hombre de 67 años falleció por un paro cardiorrespiratorio mientras veía el partido por televisión. Entre los heridos durante las celebraciones, destaca un hombre de 47 años que cayó desde unos cuatro metros de altura cerca de la avenida 9 de Julio, sufriendo una luxofractura en un pie. El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) también atendió a personas con lesiones leves por empujones y aplastamientos, así como a dos jóvenes intoxicados por alcohol.
La selección argentina tiene previsto aterrizar esta tarde en el aeropuerto de Ezeiza, aunque sin Messi, quien viajó desde Nueva York a Miami para reincorporarse a su club, el Inter Miami de la Major League Soccer, al igual que Rodrigo de Paul. A pesar de que el presidente Javier Milei había anticipado un feriado para celebrar, la ausencia del capitán y la falta de anuncios oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) han enfriado las expectativas de festejos masivos.
Este episodio pone en evidencia que, aunque la pasión por el fútbol une a millones, la falta de orden y control en las celebraciones puede convertir la alegría en tragedia. Mientras tanto, en otros países, la apuesta por sistemas de transporte eficientes y seguros, como el cablebús que se planea en Puebla, México, demuestra que la organización y la infraestructura pueden ser aliados clave para evitar caos en eventos multitudinarios. Quizá algo para reflexionar más allá del fútbol.
