Si tienes monedas de 10 pesos guardadas en la cartera o en un frasco en casa, no te preocupes: no tendrás que cambiarlas cuando llegue la nueva versión que empezará a acuñarse este 2026. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) confirmó que las monedas actuales seguirán siendo válidas y convivirán con las nuevas, ambas con el mismo valor y poder liberatorio.
El cambio, anunciado oficialmente el 13 de julio de 2026, no es un rediseño a la vista, sino una actualización en el material del núcleo de la moneda. Hasta ahora, ese centro estaba hecho de alpaca plateada —una aleación de cobre, níquel y zinc—, pero a partir de este año se usará acero recubierto de níquel. Esta decisión fue aprobada por la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) en su sesión del 27 de febrero.
¿Por qué cambiar el material?
– Modernizar la fabricación de las monedas.
– Facilitar la identificación en cajeros automáticos, máquinas expendedoras y otros equipos bancarios gracias a las propiedades magnéticas del acero.
Eso sí, especialistas advierten que las nuevas monedas podrían sentirse un poco diferentes al tacto, en el peso e incluso en el sonido al caer. Además, el acero podría oxidarse si el recubrimiento se desgasta, algo que no ocurría con la aleación anterior.
Lo que no cambia:
– Valor facial de 10 pesos.
– Anillo perimetral dorado.
– Diámetro de 28 milímetros.
– Canto estriado y forma circular.
– Reverso con Tonatiuh en la Piedra del Sol.
La Casa de Moneda de México comenzará a acuñar estas piezas durante 2026, pero aún no hay una fecha exacta para que lleguen a manos del público. Mientras tanto, las monedas actuales seguirán circulando sin problema hasta que Banxico decida su retiro gradual, un proceso que suele darse conforme las piezas se desgastan por el uso cotidiano.
Así que, si te preocupa tener monedas “viejas”, puedes estar tranquilo: la transición será paulatina y sin afectar tu bolsillo. Un pequeño ajuste técnico que, aunque pase desapercibido para la mayoría, apunta a una modernización necesaria en el sistema monetario. Nada que ver con cambios radicales o intervenciones estatales que compliquen la vida diaria. Solo un paso más para que el dinero en efectivo siga siendo práctico y funcional en un mundo cada vez más digital.
