Claudia Sheinbaum aprovechó su presencia en Nueva York para la final de la Copa del Mundo de futbol para abordar, aunque brevemente, las negociaciones del T-MEC con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney. La mandataria mexicana destacó que hoy se reanudan en México las conversaciones con Estados Unidos para dar continuidad a este acuerdo comercial que, tras 16 años, ahora se revisa anualmente.
Lo curioso de esta historia es que Sheinbaum inicialmente había rechazado la invitación para asistir al partido entre España y Argentina, pero una llamada de Trump el viernes por la tarde cambió el panorama: “Vas a venir, Claudia”, le dijo el entonces presidente estadounidense. La respuesta fue un clásico: “Si usted me invita”. Y así, la presidenta terminó sentada junto a los líderes de las tres naciones organizadoras del Mundial.
El viaje no fue tan sencillo como parecía. El sábado por la tarde, tormentas eléctricas en Nueva York cancelaron su vuelo comercial, por lo que tuvo que usar un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional para llegar a tiempo. En la ciudad estadounidense, Sheinbaum aprovechó para intercambiar palabras con figuras como el secretario de Estado Marco Rubio, el rey Felipe de España y el presidente Pedro Sánchez, además de Carney. La mandataria resaltó que la organización del Mundial fue un ejemplo de coordinación entre México, Estados Unidos y Canadá.
Después de esperar tres horas para regresar debido a la saturación de vuelos, Sheinbaum arribó a México a las dos de la mañana de este lunes 20 de julio de 2026. En conferencia, defendió su asistencia: “Lo cortés no quita lo valiente”, dijo, y subrayó que el deporte puede ser un puente para mejorar las relaciones diplomáticas, aunque reconoció que no era el lugar para discutir aranceles.
Sobre las negociaciones del T-MEC, explicó que la renovación anual implica sentar bases sólidas para que las revisiones futuras sean solo para verificar el cumplimiento. Uno de los puntos clave es la insistencia de Estados Unidos en reforzar las reglas de origen para que más productos se fabriquen en América del Norte, especialmente en territorio estadounidense. Sin embargo, Sheinbaum dejó claro que México defenderá su economía y buscará eliminar los aranceles que afectan a sus mercancías.
En un contexto donde cualquier movimiento político es escrutado por sectores conservadores, la presidenta consideró que su decisión fue acertada y que, independientemente de las diferencias, mantener una buena relación con Estados Unidos es fundamental para México. Así, entre futbol y diplomacia, Sheinbaum mostró que a veces un asiento en la tribuna puede valer más que mil discursos en la mesa de negociaciones.
