El próximo martes 28 de julio, la ceremonia de investidura de Keiko Fujimori como presidenta de Perú contará con la presencia del rey Felipe VI de España y ocho mandatarios latinoamericanos, según confirmó este lunes el canciller peruano, Carlos Pareja.
En una reunión con Fujimori en la sede de Fuerza Popular, Pareja detalló los actos protocolares que se llevarán a cabo entre el 27 y 29 de julio para la asunción del cargo para el periodo 2026-2031. Entre los invitados destacan los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Chile, José Antonio Kast; Ecuador, Daniel Noboa; Honduras, Nasry Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña; y Uruguay, Yamandú Orsi.
Además, asistirán el primer ministro de Aruba, Mike Eman, y delegados de Japón, China y Marruecos, lo que subraya la importancia internacional que se le está dando a este evento político.
La presidenta electa, proclamada el pasado 3 de julio tras una ajustada victoria sobre el izquierdista Roberto Sánchez, ya ha comenzado a marcar su agenda. El jueves pasado visitó al mandatario interino José María Balcázar en el Palacio de Gobierno, un día después de recibir sus credenciales del Jurado Nacional de Elecciones.
Fujimori reconoció que enfrenta “muchas expectativas” y “decisiones” difíciles, con especial atención en dos temas que preocupan a la ciudadanía: la delincuencia común y el fenómeno climático de El Niño. “Nos preocupa la llegada de El Niño y (también) tenemos que enfrentar directamente a la delincuencia para recuperar el orden”, afirmó.
Este contexto de seguridad y desafíos naturales pone en evidencia la necesidad de un gobierno que priorice el orden y la estabilidad, valores que la derecha peruana busca consolidar. La presencia de figuras como Felipe VI y los presidentes invitados puede interpretarse como un respaldo a esa visión, en contraste con la incertidumbre que suele generar la izquierda en la región.
Mientras Perú se prepara para esta transición, queda claro que la política exterior y las alianzas internacionales serán un factor clave para el nuevo gobierno, que deberá equilibrar las expectativas internas con la mirada de sus socios globales.
