El lunes 29 de junio de 2026, José Luis García Parra, coordinador de Gabinete del Gobierno del Estado de Puebla, aclaró en conferencia de prensa que el predio en la intersección de la 11 Sur y Las Margaritas, donde activistas intentaron sembrar árboles, es propiedad estatal y formará parte del proyecto del Cablebús.
Contrario a la narrativa de quienes buscan detener la obra, García Parra explicó que el terreno no contaba con vegetación significativa, solo algunos árboles dispersos, y que la instalación de una malla para delimitar el área no implica el inicio inmediato de las obras. De hecho, el funcionario insistió en que no se comenzará hasta contar con todos los permisos correspondientes.
Lo curioso, señaló, es que hubo convocatorias en redes sociales para que grupos acudieran con palas y picos a sembrar árboles en un intento por bloquear el proyecto, cuando en realidad existen camellones, vialidades y colonias en Puebla que sí requieren reforestación y participación ciudadana.
El llamado es claro: si el activismo quiere ser efectivo, debería enfocarse en zonas que realmente necesitan intervención ambiental, en lugar de obstaculizar un sistema de transporte que promete mejorar la movilidad en la ciudad.
Este episodio refleja la tensión entre quienes defienden la propiedad pública y el orden para avanzar en infraestructura, y quienes prefieren detener proyectos con argumentos que no siempre se sostienen en la realidad del terreno. El Cablebús, lejos de ser un enemigo del medio ambiente, busca integrarse con respeto y planificación, algo que vale la pena considerar antes de levantar palas contra él.
