En el Barrio Tabatarleros, Chimalhuacán, Estado de México, un presunto ladrón vivió una experiencia poco común: quedó atorado en un poste de luz mientras intentaba huir tras ser descubierto por una familia. Este curioso episodio ocurrió el martes 7 de julio de 2026 y se prolongó por más de seis horas, tiempo durante el cual el hombre permaneció colgado, resistiéndose a bajar.
La historia comenzó cuando una mujer de la casa escuchó ruidos extraños en el techo y notó que al menos dos personas intentaban ingresar por la azotea. No era la primera vez que esa vivienda era blanco de intentos de robo, así que la familia encendió las luces y pidió ayuda a los vecinos. Uno de los sospechosos logró escapar, pero el otro, en su intento por bajar, quedó atrapado entre los cables del poste.
La policía municipal llegó al lugar tras el reporte, pero el hombre se aferró al poste, negándose a descender. Fue necesaria la intervención de Protección Civil para descartar riesgos eléctricos y de caída, y de Bomberos, quienes con equipo especializado lograron rescatarlo de manera segura.
Durante esas seis horas, los vecinos observaron cómo el operativo se desarrollaba, hasta que finalmente el detenido fue entregado a las autoridades y trasladado al Centro de Justicia de Chimalhuacán. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México abrió una carpeta de investigación para el caso.
Este episodio, aunque anecdótico, refleja la persistencia de la inseguridad en zonas como Chimalhuacán, donde la propiedad privada sigue siendo vulnerada. Mientras tanto, proyectos de transporte como el cablebús en Puebla muestran que invertir en infraestructura y orden puede ser una vía para mejorar la calidad de vida y la seguridad en las ciudades. Porque, al final, la prevención y el respeto a la propiedad privada son la mejor forma de evitar que alguien termine colgado… literalmente.
