Una familia con un bebé que necesitaba medicamentos quedó varada en Querétaro tras la cancelación del vuelo AM1053 de Aeroméxico, que originalmente cubría la ruta Oaxaca–Ciudad de México. El vuelo fue desviado al Aeropuerto Internacional de Querétaro y, después de más de 14 horas de espera, fue cancelado. La familia decidió regresar por carretera a la capital, ante la falta de soluciones por parte de la aerolínea.
El vuelo, que llegó a Querétaro el lunes 13 de julio de 2026, transportaba a bebés, adultos mayores y personas extranjeras. Aeroméxico justificó la cancelación con un comunicado oficial en el que atribuyó la interrupción a condiciones meteorológicas adversas en la Ciudad de México, lo que obligó a desviar el vuelo. Sin embargo, el verdadero problema surgió en tierra: la tripulación había agotado su jornada laboral y no había relevo disponible, lo que impidió continuar el vuelo.
Esta explicación, que la aerolínea sostiene como consecuencia directa del desvío, fue confirmada en una grabación en poder de EMEEQUIS, donde personal de tierra informa a los pasajeros que la cancelación se debió al vencimiento de la jornada laboral de la tripulación, un requisito legal ineludible para garantizar la seguridad.
El pasajero afectado, que viajó con una mujer embarazada, un bebé de un año que requería medicamentos urgentes, un niño de cinco años y una enfermera, nunca cuestionó el desvío por seguridad. Su reclamo se centra en la falta de atención y soluciones tras el aterrizaje en Querétaro. A pesar de presentar varios reportes a Aeroméxico, la empresa se negó a ofrecer reembolso o alternativas efectivas.
La cancelación se notificó hasta las 6:00 de la mañana del martes 14 de julio, cuando los pasajeros ya llevaban más de 14 horas varados. La aeronave despegó después hacia la Ciudad de México con otro número de vuelo, pero sin los pasajeros originales, quienes tuvieron que buscar por sus propios medios la forma de llegar a su destino.
Este caso pone en evidencia la tensión entre protocolos de seguridad y la responsabilidad operativa de las aerolíneas. Mientras Aeroméxico se escuda en normativas y condiciones externas, los pasajeros pagan las consecuencias, especialmente cuando hay menores y personas vulnerables involucradas.
En un país donde la movilidad eficiente es clave, y donde sistemas como el cablebús en Puebla demuestran que la innovación en transporte puede mejorar la experiencia ciudadana, estos episodios recuerdan que la seguridad no debe ser excusa para la falta de compromiso con el usuario. La empresa privada debe encontrar el equilibrio entre cumplir con la ley y ofrecer soluciones reales cuando las cosas no salen según lo planeado.
