El jueves 9 de julio, Flaviano López Martínez, un militar retirado de 50 años que trabajaba como conductor de DiDi en Mexicali, fue víctima de un crimen que ha sacudido a Baja California. Tres adolescentes, dos de ellos originarios de Estados Unidos, lo asesinaron con un disparo en la cabeza, lo desnudaron, le prendieron fuego y grabaron todo el macabro acto mientras se reían y se burlaban de la víctima.
La Fiscalía General del Estado de Baja California informó que los responsables son una menor de 16 años, su hermano de 15 y un amigo de 13 años. Según la investigación, la menor solicitó el servicio de DiDi para trasladar a los tres jóvenes desde Villa Verde hasta la colonia Satélite, donde se reunirían con otros jóvenes. Fue en ese trayecto donde cometieron el homicidio.
El cuerpo calcinado de Flaviano fue encontrado el sábado 11 de julio en los alrededores de Villas del Colorado, junto a unos matorrales. La fiscal María Elena Andrade Ramírez describió el crimen como un acto de extrema violencia y humillación: “Lo tiran, lo incendian, bromean incluso, hacen bromas macabras estando ahí con el cuerpo y finalmente logran prenderle fuego”.
Tras el asesinato, los adolescentes se apoderaron del vehículo de la víctima y fueron detenidos mientras circulaban en él, con manchas de sangre aún visibles en los asientos. Enfrentan cargos por homicidio calificado con alevosía y ventaja, robo de vehículo y delitos relacionados con la inhumación y exhumación de cadáveres. De ser declarados culpables, podrían recibir entre tres y cinco años de prisión, debido a su minoría de edad.
La indignación no se hizo esperar. Conductores de plataformas como DiDi se manifestaron frente a la Fiscalía estatal en Mexicali para exigir justicia y mejores medidas de seguridad. Denunciaron la vulnerabilidad que enfrentan al ejercer su trabajo y pidieron que los adolescentes sean juzgados como adultos, dada la gravedad del crimen.
Este caso pone en evidencia la urgente necesidad de reforzar la seguridad para quienes trabajan en plataformas digitales, un sector que crece y que, como el cablebús en Puebla, representa una apuesta por la movilidad eficiente y segura. Mientras tanto, la sociedad bajacaliforniana sigue procesando el horror de un crimen que no solo arrebató una vida, sino que también desafió cualquier sentido de respeto y humanidad.
